LA TAZA DEL GUGGENHEIM

El museo. Tan espectacular, tan fuera de todo lo normal… todos quiséramos un pequeño reducto como este para nosotros mismos. Pero sin embargo, como todos los mortales, el único placebo posible es pasar por la tienda de recuerdos y llevar un pequeño fetiche que nos evoque tan extraordinaria experiencia. Un buen libro, un par de postales. Y en la estantería frontal, brillante y original, una taza. Sigue leyendo