EL SI(G)NO DE LOS TIEMPOS

Más de un mes llevamos los arquitectos de cabeza con el tema del nuevo código. El ya famoso Código Técnico de la Edificación. Supongo que cada uno tenemos ya una opinión más o menos formada sobre el mismo, pero va siendo hora de exponerla.

1.- Estoy más que cansado de las críticas llovidas sobre este nuevo “monstruo” de papel y números.

Y no sólo las críticas de los analistas mediáticos y sus casi estériles coloquios, sino las llegadas desde nuestro propio gremio. Para bien o para mal, es nuestra herramienta de trabajo para los próximos años, y tal vez un análisis de su génesis nos daría un punto de vista más humilde a la hora de bombardearlo.

2.- Estoy más que cansado de la visión negativa de su implantación.

Ya nadie desconoce la repercusión en los precios de su entrada en funcionamiento, la cantidad de artefactos que habrá que colocar en las viviendas, y, cómo no, la supuesta inutilidad de los sistemas que se van a exigir en la mayoría de obras de nueva planta que se desarrollen. Aún a riesgo de utilizar términos rocambolescos, no puedo evitar utilizar esta palabra: externalización. ¿De qué?: de los costos energéticos de nuestras obras. Nunca hasta ahora nuestras obras han estado tan cerca de responder a una grave pregunta: ¿cuánto consumen nuestros edificios?. El código puede tener muchas deficiencias fruto de su corta rodadura (sin duda corregibles) pero hay que reconocerle la forma valiente y acertada en que acomete uno de los problemas más importantes de nuestra venidera sociedad: la mitad del consumo energético mundial gira sobre el eje de la construcción.

3.- Estoy más que cansado de la inmoralidad de nuestra profesión

Entendida como falta de moral. Como falta de ética. Los arquitectos no solo somos técnicos, por favor!!!!!. La arquitectura es técnica y ética. Un arquitecto japonés definía nuestro trabajo de una forma muy acertada desde este contexto: somos los guardianes del pasado de nuestra sociedad. El legado que dejemos mañana será el fruto de nuestro trabajo hoy. Y si nuestra sociedad a través de sus leyes ha apostado decididamente por la conciencia ambiental, por delante de nosotros desgraciadamente, lo menos que podemos hacer es seguir su dictamen con el mismo empuje. Hemos sucumbido al empuje de esta época especulativa, no hagamos lo mismo frente a esta oleada de críticas injustificadas. Somos más que conscientes que tras ellas, no hay más que intereses menos éticos aún que nosotros.

4.- Estoy más que cansado de discursos

Se ha acabado el tiempo de hablar. Hace años, cuando todos estos códigos eran una intuición, un boceto, tal vez. El porqué no hemos influido más en la forma final de los mismos, será fruto de un profundo ejercicio de autocrítica de nuestro sector. Pero ahora ya no es tiempo de quejas y críticas. Ahora es tiempo de acción. Que supondrá un esfuerzo, no cabe duda. Pero si encaminamos toda esa energía hacia el cumplimiento “administrativo” de todos los requerimientos legislados y no hacia un conocimiento real de la técnica y el espíritu que encierran, no haremos más que confirmar lo que ya es un clamor en la calle: tenemos más competencias de las que nos merecemos. Y si de algo estoy cansado es de esto:

5.- Estoy más que cansado de que me critiquen por ser arquitecto

Víctor Moreno Jiménez

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