LO QUIERO. Y LO QUIERO YA. SI NO, NO ME VALE

Muchas veces me he preguntado la causa por la cual, los criterios energéticos no están más arraigados en la tradición proyectual, en la estructura de creación arquitectónica. No son más complicados que el cálculo estructural, ni más laboriosos que la realización de las temidas mediciones, pero, sin embargo, estas están íntimamente asumidas como imprescindibles, mientras que, a igualdad de carga legislativa, los temas energéticos son considerados “secundarios”.

Pero, a la vez que me hago estas preguntas, en las soporíferas noches del verano sevillano en las que mi sueño pende de un hilo, de electricidad en este caso, reviso mis apuntes referentes al tema, hojas y hojas recopiladas a lo largo de muchas horas de clases, de muchas horas de estudio. Y busco. Busco soluciones concretas a preguntas concretas: ¿qué iluminación me aporta esta ventana?. ¿Qué aislamiento tiene este cerramiento?. Y la peor de todas ellas: ¿qué balance arroja tal o cual combinación de elementos constructivos, instalaciones y proporciones?.
Sigue haciendo calor, y todas mis preguntas, tras la tercera revisión, siguen sin respuesta. Puedo resolver parcialidades hasta grados de precisión que, en mi mente, se aproximan más al infinito que a algo razonable. Puedo deletrear el nombre de cada uno de los especialistas de cada materia, de cada una de sus especialidades, y de la materia de que consta dicha especialidad. Pero, cuando busco la relación de estos sagrados nombres con sus vecinos de índice, sólo encuentro alguna coincidencia numérica en la asignación de páginas. Nada más.

Los procesos edificatorios se han complicado tanto en los últimos años, que de alguna manera han pasado de ser actos de creación a convertirse en meros ejercicios de supervivencia. Cualquier salida de tono en el método “productivo”, si no lleva aparejada una rutina que lo haga acoplable en tiempo y forma al resto del protocolo, queda automáticamente descartada. Esta realidad la conocen bien los creadores de programas de estructuras y mediciones.
¿Lo saben los especialistas de mis índices?

Es imprescindible crear estas rutinas, acelerar los procesos de cálculo, gestionar adecuadamente los recursos teóricos de los que hoy ya disponemos. Tal vez sea un paso en falso para mis señores indexados, pero sería un paso hacia delante para los que no queremos acabar en el lomo de algún libro que, con el tiempo, se convertirá más en algún ejemplar de historia que de divulgación.
La edificación lo quiere todo ya. No hay periodos de reflexión, de concentración, de meditación. Paralelamente podemos criticar este sistema cuanto queramos, y será complicado, pero puede distanciarse mucho el cruce de estas dos trayectorias.

Debemos alimentar esta máquina con nuestro propio combustible. Una de las mejores defensas que he visto del control energético hablaba justamente de los escenarios de comparación. Y si bien es cierto que debemos llevar los métodos tradicionales a la palestra de los alternativos, también lo es que el método de cálculo aplicado por nuestro “renovador” sector ya fue visto para sentencia hace mucho tiempo, y en esto tenemos perdida la partida.

…Y mientras, ahí fuera siguen creciendo monstruos ávidos de futuro.

Víctor Moreno Jiménez

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