(Re) habilitación energ-ética

Cámara de comercioRecorrido de los últimos 15 años en lo que a aspectos energéticos en la edificación se refiere, las opciones de futuro que se abren ante nosotros y los que considero objetivos a conseguir.

Tras la invitación recibida por la Cámara de Comercio de Sevilla, he creído oportuno volcar en esta entrada el resumen de la presentación y posterior mesa redonda llevada a cabo el pasado 25 de marzo en el Club Antares.

2.000: tengo un palo!

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Comenzaba el nuevo siglo, y en posesión de un título y un master sobre Energía aplicada a la edificación, me las prometía más que optimistas sobre el aspecto energético de la vivienda y el urbanismo en este santo país. La lógica era tan aplastante que tenía que funcionar: tenemos sol, no tenemos petróleo, tenemos patrimonio natural y urbano, tenemos los arquitectos más reconocidos del mundo… España será el paraíso de la Arquitectura sostenible, estaba seguro de ello. Algunos de mis compañeros empezaban a amasar verdaderas fortunas en encargos que nada tenían que ver con este planteamiento, pero estas anomalías serían rápidamente corregidas por la lógica y el buen hacer, tanto del legislador, como del mercado.

2005: vendo palos!!!

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Aunque pareciera mentira, empezaba a haber un pequeño hueco para la Arquitectura y los proyectos basados en la sostenibilidad y la eficiencia energética! Bien es cierto que ni el mercado ni el legislador enmendaban las desviaciones que el ya brutal parque inmobiliario acumulaba, y la mayoría de las promociones se hacían de espaldas a la realidad del lugar… pero yo tenía una cartera de clientes y proyectos la mar de comprometidos! No me importaba el agravio comparativo, ni la falta de reconocimiento para con estos abnegados benefactores. La verdad es que por entonces no me importaba más que seguir formándome, dar el mejor producto posible, y confiar en que todo lo sembrado, generaría un elemento diferenciado.

2010: dar el palo

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Poco nuevo hay que contar sobre lo ocurrido tras los años de burbuja. Llamada inmobiliaria, creo que de manera intencionada y perversa. Los pobres inmuebles no tienen culpa de nada, más bien la avidez financiera. Pero entonces sí que el palo fue terrible. Porque todas esas normas europeas que estudié con tanta pasión en el siglo XX, no entraron en España y a regañadientes hasta diez años después. Y en su forma más aligerada y ambigua posible. Por la puerta de atrás. Se destrozó el sector de las energías renovables, se ridiculizó la Certificación energética pasando a ser “el timo de la estampita“… Y si en un periodo cargado de financiación resultaba duro “educar” en los aspectos energéticos, más aún lo resulta en un escenario como el vivido estos años cuando la hipocresía del “mercado libre” pensaba sólo en aligerar de cualquier obligación a los inmuebles por terminar.

2015: de qué palo?

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Hoy nos enfrentamos a un mundo absolutamente diferente al conocido en los años “del pelotazo”. Hoy el sector inmobiliario no es un caladero de beneficios, los intereses privados han virado a otras latitudes y el sector público se ha quedado con las obligaciones y con las deudas. En un entorno en el que la información corre con velocidad, las instituciones sufren su propia crisis, y las diferencias entre campo y ciudad son más grandes que nunca. ¿Qué puede ocurrir en esta “tormenta perfecta”?:

- 2.020: el palo de la simplificación

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No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y si alguien no quiere entender que el reparto de actores intervinientes en el sector inmobiliario ha cambiado diametralmente, es que está ciego. Hoy tenemos a una entidad que acumula la mayor parte de las viviendas aún no absorbidas. Hoy tenemos a unas entidades financieras que también lo son inmobiliarias. Con presencia y capital en las productoras eléctricas. Y hoy, tenemos la mayor línea de conexión posible entre los intereses de estas y el poder legislativo. Quien no quiera ver el beneficio de la  reducción a mínimos del Certificado Energético en  esta realidad, es que no quiere hacerlo.

2.020: el palo de la complejización

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La ciudad se gestiona desde un urbanismo que nace a mediados del siglo XX y que desde entonces acumula de manera aditiva (y adiposa pienso yo) innumerables obligaciones de toda índole a las que tiene que responder desde la supuesta premisa del asegurado crecimiento. Sumamos obligaciones de comunicación, obligaciones sociales, obligaciones de accesibilidad, de dotaciones, de equipamientos… sin que nadie se parase en este tiempo a leer de manera transversal el saldo que arroja esta torre de Babel urbanística. Y mucho menos, sin que nadie osase a sumar un nuevo elemento en juego, como sería el balance energético que arroja este aquelarre normativo, bastante tenemos con lo que tenemos.

Ante estas dos posibles visiones, qué podría hacerse para, al menos, amortiguarlas?

Propuestas

  • Incorporación de parámetros energéticos a la planificación  de la ciudad. La certificación como Unidad de Aprovechamiento

Mientras que nuestro marco normativo no valore y cualifique la viabilidad energética de los edificios propuestos por nuestro ordenamiento urbanístico, será imposible pensar en una gestión de mantenimiento de la ciudad. Obligando a un eterno crecimiento no sostenible de las ciudades. Cargando sobre las nuevas áreas de crecimiento la inviabilidad de las antiguas.

  • Impuesto sancionador a las viviendas con mayores consumos a través del IBI

Romper el anterior círculo vicioso pasa por buscar vías de financiación municipal no basadas en la construcción de nueva planta. Que activen a su vez el tejido constructivo de la construcción. Esta ecuación tiene su resolución en la ponderación del IBI según criterios energéticos. Al estilo de lo que ya se hace en los impuestos de matriculación de los automóviles. De esta manear, se gravaría a aquellos que peor calificación tuvieran. Los que lo hacen bien no quieren estampitas, quieren repercusión económica.

  • Definición explícita de las habilitaciones para emisión de certificados y política anti-fraude

La credibilidad de este cambio de parámetros pasa por la solvencia de los certificados expedidos. Y a día de hoy, la indefinición en las competencias profesionales necesarias dista mucho de transmitir fortaleza y rigor.

  • Valoración de la domótica dentro de la calificación de edificios existentes

Ya es imposible cambiar el parque de viviendas generado. Pero podemos evitar caer en el error que 70 años atrás, cometimos al dejar todo el peso de nuestro confort/consumo, en máquinas ciegas. Máquinas que no conocían nuestro clima, nuestros recursos, nuestras posibilidades. Hoy la tecnología nos brinda un doble camino: el de la “eficiencia” que no deja de ser una reducción residual del consumo, o el de la INTEGR-ACCIÓN. Híbridar lecturas reales, localizaciones reales, recursos reales,´habitos reales.. es nuestro gran reto en la pequeña rehabilitación. Pero debe tener su reconocimiento en esta tasación energética de los inmuebles.

Epílogo

No seré yo quien defienda el ritmo ni la forma descontrolada de construcción del comienzo de siglo. Pero hay una realidad que me parece incontestable: Cuando algunos ya se habían llevado todo, nadie quiso salvar a la construcción cuando más lo necesitó. Como nadie quiso entenderla. Aplicamos criterios de otros sectores y normas de otras latitudes a la mayor máquina productiva de nuestros país, y luego nos sorprendimos de que no funcionase.

Hoy queremos reanimarla. Y es posible. Siempre y cuando, hagamos el esfuerzo por conocerla en su verdadera complejidad. Y enfrentemos nuestro futuro con nuestros propios recursos. Y al que consuma…palo!

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